sábado, 5 de septiembre de 2009

CONVOCATORIA SEMINARIO DE GESTIÓN SOCIALISTA, CARACAS, SEP 19 DE 2009

Seminario

LA GESTIÓN SOCIALISTA DEL ESTADO,

 LA ECONOMIA Y LAS EMPRESAS

 

Caracas, Teatro Teresa Carreño, Sala José Félix Ribas,

Sábado 19 de Septiembre de 2009

8:30 a.m. a 5:30 p.m.

 

Seminario Preparatorio del Primer Congreso Nacional de Formación y Gestión Socialista a realizarse en Caracas, los días 14 y 15 de noviembre de 2009

 

 

Participantes

 

·      Trabajadores del Estado y las empresas existentes en la ciudad capital, en especial los organizados en consejos de trabajadores y trabajadoras, y sindicatos.

·      Voceros e integrantes de Consejos Comunales y otras organizaciones sociales.

·      Voceros e integrantes de Consejos Estudiantiles.

·      Invitados de la Alcaldía Libertador y de otros instancias de gobierno, locales, regionales y nacionales.

·      Otros invitados.

 

Objetivos

 

1.   Desarrollar la conciencia socialista, la organización y la unidad de los trabajadores y demás  integrantes del Poder Popular naciente.

2.   Socializar la propuesta de Modelo de Gestión Socialista de la Economía y las Empresas, elaborada como conclusión del Tercer Seminario Nacional realizado sobre el tema en la ciudad de Valencia, en Abril de 2008, para debatir sobre la misma y mejorarla de manera colectiva. Recoger informaciones sobre las características de los Modelos de Gestión actualmente aplicados en Venezuela.

3.   Recoger información sobre los métodos utilizados para impedir que en Venezuela se aplique un Modelo de Gestión Socialista en los diferentes ámbitos laborales y elaborar estrategias para superar estas resistencias al cambio.

4.   Socializar el proyecto de Ley Orgánica del Trabajo y los Consejos Socialistas de Trabajadoras y Trabajadores, así como su relación con el Modelo Socialista de Gestión propuesto y participar en su debate para mejorarlo.

5.   Preparar a los asistentes para organizar y realizar seminarios por empresas, fábricas e instituciones públicas, sobre el mismo tema y con los mismos propósitos, adicionando el diagnóstico sobre el modelo de gestión actualmente aplicado en las mismas y elaborar la propuesta para transformarlo en socialista. Los seminarios se realizaran también en las comunidades organizadas y en los centros estudiantiles existentes en la ciudad de Caracas, entre el 20 de Septiembre y el 20 de Octubre de 2009.

6.   Organizar la recolección y sistematización de sus resultados y propuestas para presentarlas en el Congreso Nacional los días 14 y 15 de noviembre de 2009, con el objetivo de producir una propuesta socialmente legitimada, de Modelo de Gestión Socialista, para ser presentada como proyecto de Ley de la República al pueblo de Venezuela, al Presidente Chávez y a la Asamblea Nacional.

 

 

Metodología

 

El documento central a discutir en el seminario es la propuesta de Modelo de Gestión de la Economía y las Empresas elaborado en el III Seminario de Formación y Gestión Socialista realizado en el mes de abril de 2008 en Valencia, Carabobo. Se calcula que más de 2.000 personas participaron en su proceso de elaboración en dos seminarios nacionales previos y en múltiples seminarios regionales, estadales y de empresas o instituciones públicas, realizados entre los años 2007 y 2008.

 

Este documento será difundido profusamente por Internet y en medios impresos, y deberá ser leído y estudiado por los potenciales participantes en el seminario, los cuales deberán presentar de sus observaciones para mejorarlo y enriquecerlo.

Los grupos de trabajadores que elaboren propuestas colectivas, deberán presentar un documento al respecto, en medio digital e impreso y tendrán derecho a su lectura.  Este documento debe incluir las principales características del Modelo de gestión que se aplica en su lugar de trabajo, que incluya por lo menos la respuesta a las siguientes preguntas:

 

1.   ¿Cómo y quienes toman las decisiones  fundamentales en la empresa o institución? 

2.   ¿Participan los trabajadores, las comunidades y los proveedores de materias primas en la elaboración de las políticas públicas y empresariales, de los presupuestos y planes de trabajo anual?

3.   ¿Es eficiente la empresa en el cumplimiento de su misión institucional?

4.   ¿Se tiene una relación armónica con la naturaleza?

5.   ¿Se avanza en su empresa hacia la superación de la división social y de la estructura jerárquica del trabajo?

6.   ¿Existe o no en la empresa, una relación armónica entre el trabajo y el estudio?

7.   ¿Se producen excedentes o no, y porqué?

8.   Si existen, ¿Cómo se distribuyen los excedentes?

 

Presentar ideas y propuestas sobre cómo superar las deficiencias y las resistencias  al cambio, para avanzar en la construcción y aplicación de un Modelo de Gestión Socialista en la empresa o institución.

 

Presentar las opiniones, críticas constructivas y propuestas para mejorar la Propuesta de Modelo de Gestión de la Economía y las Empresas en el Congreso Nacional de Noviembre.

 

Quienes no lleven documento escrito, podrán presentar sus observaciones y propuestas en las Mesas de Trabajo y también podrán participar en la sesión plenaria final.

 

Agenda Propuesta

 

1.   Himno Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

2.   Instalación del Seminario por parte de los delegados del Comité Nacional Preparatorio del Congreso Nacional.

 

3.   Discusión y aprobación de la Agenda y reglamentación del seminario: Determinación de las Mesas de Trabajo,  reglamento de debates y procedimientos para decisiones. Nombramiento de coordinadores y relatores.

4.   Presentación didáctica del Modelo de Gestión de la Economía y las Empresas.

5.   Presentación del proyecto de Ley Orgánica del trabajo y los Consejos Socialistas de Trabajadoras y Trabajadores.

6.   Presentación de Informes Escritos.

7.   Trabajo en Mesas Temáticas.

8.   Sesión Plenaria Final

9.   Presentación de Informes de las Mesas Temáticas. Debate y conclusiones finales.

10.                 Acto cultural

 

 

Inscripciones

 

Como la sala José Félix Ribas tiene una capacidad limitada de 250 personas, y con el propósito de preparar adecuadamente los materiales de trabajo y refrigerios para todos, debe realizarse una inscripción por Internet, individual o colectiva, enviando antes del 15 de Septiembre de 2009, una nota de inscripción con: nombres y apellidos, empresa o institución, teléfonos y correo electrónico, al correo electrónico siguiente:  rafaenciso2055@yahoo.es

 

 

Comisión Preparatoria del Seminario de Caracas

 

Rafael  Enciso Patiño, email: rafaenciso2055@yahoo.es

Wilmer Chavarro, e mail: wchavarro@gmail.com

EL TRABAJO, LA VIVIENDA, LA ALIMENTACION Y LA SALUD EN LA CONSTRUCCION DEL SOCIALISMO EN VENEZUELA.

Rafael Enciso Patiño

[artículo aparecido en revista Construcción Socialista Nº 32, Septiembre 2 de 2009]

 

Sugerencias para un plan de generación de trabajo productivo e ingresos con relaciones socialistas  de producción  en Empresas de Producción Social (del Estado y comunitarias), articuladas en cadenas y redes productivas,  vinculadas a la seguridad alimentaria y a la construcción y mejoramiento de viviendas populares.

 

1.    La principal guía para elaborar los lineamientos de planes orientados a  generar fuentes de trabajo e ingresos para la población de Venezuela, a escala local, y regional, es el PROYECTO NACIONAL SIMON BOLIVAR 2007-2013.

 

2.    Este plan establece el propósito de construir un nuevo modelo productivo en el que se permiten diversas formas de propiedad y relaciones sociales, pero prioriza la necesidad de crear trabajo con significado, no alienado y con orientación socialista.

 

3.    Se trata de que los gobiernos locales y estadales contribuyan a la generación de fuentes de trabajo e ingresos con RELACIONES SOCIALES DE PRODUCCION NO CAPITALISTAS,  y que en ningún caso sean funcionales a la reproducción metabólica del capital. Es decir, que no contribuyan a la perpetuación, si no a la superación, de:

 

a) La división social y la estructura jerárquica del trabajo en especial la que existe entre el trabajo intelectual y material, en donde unos piensan y planifican, y otros cumplen sus ordenes de manera operativa.

 

b) La alienación en cualquiera de sus formas y manifestaciones y

 

c) La propiedad privada sobre los medios de producción fundamentales.

 

4.    Es importante conocer los planes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, y de CORPIVENSA, que adelantan el Plan de las 200 Fábricas Socialistas, así como el programa Fábrica Adentro que permitió la recuperación con recursos del Estado, de más de 1.000 fábricas capitalistas que se encontraban quebradas y paralizadas y que por esta razón deben cumplir una función social; así como el conjunto de fábricas nacionalizadas de las industrias básicas como son SIDOR y las Industrias del cemento: Cemex, Lafargé, Cementos Andino y Holsing, para que alcaldes y gobernadores que pretendan realizar una gestión de gobierno socialista, contribuyan en sus ámbitos de acción, -junto a los ministerios relacionados con actividades productivas y desarrollo comunitario-, a la construcción de las cadenas y redes socioproductivas con orientación socialista. Las llamadas fábricas socialistas, o Empresas de Propiedad Social Indirecta o estatal, son sus eslabones “estructurantes”.  Es articulándose con ellas, que las Empresas de Propiedad Social Directa o de propiedad comunitaria,  creadas en los barrios populares, -en lo posible con apoyo de Ministerios, Alcaldías y Gobernaciones-, podrán jugar un papel determinante en las actividades de financiamiento, producción, transporte y distribución de bienes y servicios para satisfacer las necesidades prioritarias, materiales y culturales, de bienes, servicios y conocimientos de la población.

 

5.    Estos ministerios y misiones sociales son entre otros: Los ministerios para Las Comunas, Industrias Básicas y Minería; Agricultura y Tierras;  Infraestructura, Hábitat y Vivienda, Mujer e igualdad de Genero, PDVSA y las Misiones Sociales; en particular, Ché Guevara Misión Socialista, Ribas, Robinson y Sucre, Madres del Barrio, Negra Hipólita, José Gregorio Hernández.

 

6.    En el aspecto productivo, la labor de las Ministerios, Gobernaciones y Alcaldías debe ser en parte importante, la de elaborar con participación de las comunidades y en especial de los Consejos Comunales, proyectos  integrales de tipo sistémico que puedan ser aplicados con ciertas variaciones en cualquier comunidad.

 

7.    También, apoyar la organización de la población económicamente activa en Empresas de Propiedad Social (EPS) de las comunidades, así como capacitar técnicamente y formar ideológica y políticamente a sus integrantes, para que puedan realizar una gestión de tipo socialista, que haga posible producir con eficiencia y armonía con la naturaleza; y establecer relaciones socialistas de producción en cada una de las unidades económicas y en las cadenas y redes socio productivas. Esto debe hacerse de manera planificada, conjuntamente con los Consejos Comunales. Por tanto, el  Ministerio del Poder Popular para las Comunas, que tiene la responsabilidad del trabajo comunitario debe apoyar estos procesos de manera sistemática y persistente.

 

8.    Para capacitar a los trabajadores en aspectos técnico-productivos, las misiones sociales deben desempeñar un papel de primera importancia, en especial la Misión Che Guevara y el INCES.

 

9.    Las Gobernaciones y Alcaldías deben participar activamente en el diseño y aplicación  de un Modelo de Gestión que refleje y convierta en realidad en sus respectivas regiones y localidades, los objetivos del Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2013.

 

10. En algunos casos las Alcaldías podrían asumir directamente y en forma temporal, -a través de un Departamento  para la Generación de Fuentes de Trabajo Socialista-, algunas funciones que corresponderían a otros ministerios o instituciones. Esto  con el fin de asegurar que algunas empresas y cadenas productivas de importancia estratégica se construyan con fines  demostrativos, y que en ellas se  desarrollen relaciones sociales de producción con orientación socialista.

 

11. Hay sectores económicos que por satisfacer necesidades prioritarias y vitales para el pueblo venezolano, son considerados de importancia estratégica para el gobierno nacional, y por tanto,  también deberían  serlo para las Gobernaciones y Alcaldías. Esos son: la construcción de viviendas y la alimentación. Esta es a su vez,  base fundamental de una buena salud para la población. Sugerimos a gobiernos regionales y locales, realizar un gran esfuerzo en estas dos actividades principales, pues su dimensión es universal y determinante en la calidad de vida y felicidad del pueblo. Precisamente por esto, estas  cadenas productivas estarían en condición de incorporar al trabajo activo a millones de trabajadores con los más diversos niveles de capacitación.

 

12. Por esto, las Gobernaciones y Alcaldías del país, deberían proponer a los ministerios antes mencionados, el diseño conjunto de cadenas productivas con orientación socialista en las que puedan integrarse: Fabricas Socialistas (Plan 200 Fábricas Socialistas de CORPIVENSA)- empresas recuperadas (Fabrica Adentro), empresas de cogestión, Empresas de Propiedad Social (EPS comunitarias), cooperativas, pequeñas y medianas empresas privadas. También otras que puedan surgir en el desarrollo del proceso revolucionario.

 

13.  Las cadenas productivas con orientación socialista que se pretenda construir, deben partir del conocimiento de las potencialidades productivas de la región o localidad.  La elaboración del modelo de gestión de las cadenas productivas debe hacerse con participación de los órganos del Poder popular: Consejos Comunales, Comunas, Consejos de Trabajadores, Consejos de Productores de Materias Primas y gobierno local, regional y/o nacional, según el caso. La gestión, debe orientarse por supuesto, a generar relaciones socialistas de producción.

 

14. Las Empresas de Propiedad Social Directa (de las comunidades organizadas en Consejos Comunales y comunas), son esenciales para que los recursos destinados por el gobierno nacional a los proyectos de los Consejos Comunales, contribuyan a la construcción de una economía y cultura socialista con plena participación y control del Poder Popular. Estas  se podrán  constituir como una extensión de los Consejos Comunales y bajo su control. Sus propietarios serán todos los miembros de la comunidad y estarán organizadas funcionalmente por secciones. Su contabilidad tendrá  centros de costos. Sus trabajadores serán en lo posible,  integrantes de la comunidad y estarán controladas directamente por el Consejo Comunal y/o por las Comunas Socialistas.

 

15. Para recibir los recursos del Estado otorgados para la ejecución de los Proyectos Comunitarios, las Empresas de Propiedad Social Directa, aprobadas mediante Asamblea de la Comunidad, deberán contar con un equipo administrativo permanente, seleccionado por el mismo Consejo Comunal, capaz de planear, organizar y dirigir    adecuadamente la ejecución de los proyectos. Es necesario decir, que sus integrantes deberán participar algunos días de la semana en las actividades o trabajos materiales que realiza la empresa. Todos podrán ser sustituidos por mandato de los órganos del Consejo o de la Asamblea General del Consejo Comunal; o rotados como trabajadores de los programas productivos directos o de servicios, de acuerdo a reglamentación aprobada también por Asamblea General.

 

16. El objetivo de estas EPS, será  satisfacer con eficiencia y calidad, las necesidades de la comunidad;  y no, obtener ganancias ni acumular capital. Por ello, la Asamblea de la Comunidad decidirá sobre el destino de cualquier remanente que pueda quedar de la ejecución de los proyectos, o sobre cualquier excedente que pueda generarse en el caso de actividades productivas o de servicios.

 

17. Gran parte de los proyectos comunitarios serán obras y construcciones como escuelas, vías, escaleras, parques, canchas y establecimientos deportivos, casas comunitarias, ambulatorios y centros de salud. También, muchos proyectos deberían ser para la construcción y mejoramiento de viviendas, cuyo déficit es uno de los principales problemas que aqueja a la población.

 

18. Para evitar que estos recursos fortalezcan el ciclo de reproducción del capitalismo y su expansión, y por el contrario, estimulen la construcción del socialismo, es fundamental crear Depósitos Comunitarios de Materiales de Construcción y Ferretería, ubicados estratégicamente  para satisfacer los requerimientos de las comunidades. Estos serán  controlados por los Consejos Comunales.  Se pueden establecer  de manera conjunta con los Ministerios del Poder Popular para el Trabajo, el Comercio, Industria Básica y Minería, y Ciencia Tecnología e Industrias Intermedias, con participación de los Consejos Comunales y Comunas Socialistas..

 

19. Estos depósitos serán surtidos en lo posible, por Empresas Industriales del Estado, (Que deberían estar en proceso de transformarse en empresas socialistas). Para ello, se requiere que alcaldías y gobernaciones hagan convenios con los Ministerios pertinentes.

 

20. En su defecto, si no existe producción por parte del Estado en estos rubros, este comprará al por mayor de manera centralizada a empresas capitalistas venezolanas. La firma de contratos de suministro entre Estado y capitalistas, en donde se determine: productos, cantidades, calidades y precios, por supuesto con descuentos importantes que favorezcan a las comunidades, permitirá apoyar el desarrollo planificado de la industria nacional.

 

21. Si algunas empresas  aún no existen en el país y mientras se establecen, los depósitos serán surtidos con materiales, herramientas e implementos de construcción importados directamente por el Estado. Esto es, sin ningún tipo de intermediarios que encarecen los productos; preferencialmente las importaciones deberán hacerse de países aliados, que nos transfieran tecnologías para el desarrollo industrial como China e Irán. También de los países integrantes del ALBA y MERCOSUR.

 

22. Las Empresas de Propiedad Social Comunitarias deberán tener una sección integrada al Sistema Agroalimentario Socialista en proceso de construcción que puede ocuparse de la gestión de: El Mercado Comunitario de Frutas y Hortalizas y el Mercal comunitario; las casas de alimentación, el procesamiento de algunos alimentos para las mismas y para surtir el mercal comunitario. Porque, teniendo los debidos cuidados ambientales, se puede construir agroindustrias en los barrios para el procesamiento de lácteos, cárnicos y vegetales, generando al mismo tiempo: trabajo socialista e ingresos para la población, y alimentos para su soberanía y seguridad alimentaria.

 

23. Las gobernaciones y alcaldías revolucionarias construirán conjuntamente con participación de los Consejos Comunales y Empresas de Propiedad Social Comunitarias  LA RED DE RESTAURANTES SOCIALISTAS en sus ámbitos territoriales, para contribuir a que la población pueda alimentarse de manera sana y balanceada a precios justos; y para ayudar a combatir la especulación que ocurre con los alimentos en los restaurantes capitalistas.

 

24. Durante ciertas horas del día, en las cuales no se distribuyen alimentos preparados, (10:00 a 12:00 a.m. y 3:00 a 6:00 p.m.), estos restaurantes se transformarán en Centros de Formación y Difusión de la cultura socialista, así como en centros de construcción del Poder Popular en todas sus manifestaciones.

A PROPÓSITO DE LA CONSTRUCIÓN DE LA ZONA SOCIALISTA DE LA REVOLUCIÓN: DIALOGO CRÍTICO CON APONTE.

Jaime Corena Parra. Septiembre 1 de 2009 

[Nota Editorial en revista Construcción Socialista Nº 32]

 

Los conflictos que origina la hibridación (capitalismo dominante versus socialismo naciente) en los intentos de profundizar las revoluciones sociales es crucial y como bien lo argumentan el Che (Apuntes críticos a la Economía Política) y Mészáros respectivamente (Más allá del capital) pueden terminar resolviéndose a favor del regreso al capitalismo y por tanto de la reproducción metabólica del capital.  Afianzar la irreversibilidad del proceso bolivariano como construcción socialista implica que millones de trabajadores y trabajadoras tomen partido por ella. La irreversibilidad se afianza, entre otras cosas, propiciando que esos millones de personas apliquen los principios orientadores de construcción socialista mutuamente interrelacionados; entre ellos los de igualdad sustantiva, participación, planificación y educación continuada. Y para que eso suceda el pueblo trabajador requiere chances, ocasiones, para aplicar los principios a gran escala. Antes de desarrollar ideas sobre esto último, recordemos que en la actual y compleja hibridación en Venezuela están chocando principalmente:

·         Un Estado viejo burgués (de democracia representativa) que no termina de morir y los elementos del parto de un nuevo Estado (de democracia participativa) para la independencia, la unión de pueblos y la construcción socialista.

·         La economía capitalista cuya formación hunde sus raices cerca de 1830 y un incipiente sector socialista en proceso de creación en el presente siglo XXI.

·         La creciente conciencia socialista de masas (y de cuadros) y la conciencia burguesa (y pequeño burguesa).

La conciencia burguesa (y pequeño burguesa) está todavía muy enraizada en las mentes y está mediada por las prácticas (cotidianas) dominantes de la democracia representativa y el ejercicio ya rutinario de la división social del trabajo y su orden jerárquico en el conjunto de la vida social, por ello la construcción del sector socialista de la economía, zona socialista como la llaman Aponte y el Ministro Rafael Ramírez (Aponte en varios artículos del diario VEA y Ramirez en el discurso del Zulia del 14 de julio de 2009), se encuentra asediada desde dentro y fuera de la revolución. Y de otra parte el conjunto de la vida socioeconómica arroja indicadores a favor del capitalismo: por ejemplo, el director del INE en entrevista con Vanessa el 1 de septiembre de 2009 en VTV, señala con precisión que todavía cerca de un 20% de la población venezolana se apropia de una gran parte de la riqueza social producida. Ello dejara de ser así cuando las relaciones sociales socialistas sean dominantes en la producción y distribución de bienes.

Pues bien, propiciar que millones de trabajadoras y trabajadores apliquen principios orientadores de la construcción socialista es una tarea central, por eso incita al diálogo crítico lo que escribe Aponte el día 13 de agosto de 2009 en VEA:

Aquí cabe un paréntesis: No educa en la Conciencia del Deber Social que una fábrica reparta directamente en su entorno una parte de los excedentes, esto sustituye el concepto de sociedad, lo correcto es que sea el Estado el que retorne ese excedente a las proximidades de la fábrica y el resto de la sociedad.

A este texto le caben, entre varias, un par preguntas:

1.  ¿Qué sucedería si una fábrica está inserta en una comuna socialista (Elemento del nuevo Estado) y en ella se decide, por ejemplo que el 25% de los excedentes se distribuya directamente en planes de desarrollo comunal previamente aprobados por las comunidades y el 70% se traslade al POTES nacional y el 5 % a la solidaridad con el trabajo ALBA?

Estaríamos frente a un hecho práctico socialista: las comunidades planifican y participan en la toma de decisiones fundamentales; aprenden socialismo, aumentan su conciencia, miran hacia el POTES nacional y hacia el ALBA donde nos juntamos con los países hermanos. La conciencia del deber social no se fragmenta o reduce porque el mundo del trabajo actue directamente como elemento de nuevo Estado y disponga sin que medie la acción del aparato central la distribución de una parte de los excedentes. Para qué esperar a que una parte de los excedentes que se puede distribuir y aplicar directamente (según ley por aprobarse) en la comuna, den una vuelta por el aparato central y luego regresen. ¿Acaso la conciencia del deber social la genera el hecho de aceptar que los excedentes fluyan de abajo a arriba y luego de arriba abajo?

2.  ¿Entonces el presidente Chávez cuando recien en la Costa Oriental del Lago, a título de ejemplo, orientó que una parte de los excedentes (cerca de 500 millones de dolares) que genera el trabajo de las empresas (recién nacionalizadas) que allí le prestan servicios a PDVSA, se aplicaran por parte de los consejos comunales y de trabajadores en proyectos de desarrollo comunal, no contribuyó con ello a la creación de la conciencia del deber social?

De concretarse ese hecho orientado por Chávez, podría suceder algo contrario a lo previsto por Aponte: aprendizaje social de participación y planificación socialista. Por supuesto que se debe acompañar (por las escuelas socialistas) esta tarea orientada por el Presidente para que resulte exitosa y evaluarla para ejemplificar a gran escala con sus resultados.

Valga la ocasión para preguntarle a Aponte de qué tipo de Estado habla, acaso de uno centralizado, anónimo y omnipresente, parecido al soviético que cayó sin que el mundo del trabajo lo defendiera, que planifica y ejecuta por encima de las comunas y los sitios de trabajo, que no produce en términos de Mészáros, irreversibilidad, sino todo lo contrario o habla de unEstado coordinador, planificador (conformado por delegados del naciente sector socialista de la economía) de la generación y distribución nacional de los excedentes que van al POTES y una partecita que iría solidariamente al ALBA.  

martes, 18 de agosto de 2009

¿Por qué Socialismo?

Albert Einstein

Artículo publicado originalmente en Monthly Review, New York, mayo 1949.

¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana —como es bien sabido— ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó «la fase depredadora» del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y —si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos— son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: «¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?»

Estoy seguro de que hace tan solo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto «sociedad» significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad —en su existencia física, intelectual, y emocional— que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la «sociedad» la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra «sociedad».

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido —exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que no son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos —que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos— en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es solo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo —no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción —es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional— puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de «contrato de trabajo libre» para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo «puro». La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un «ejército de parados». El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?